lunes, 31 de diciembre de 2012

Sara Valenzuela dentro y fuera de la cocina


Hoy vuelvo a caminar
por donde ya pasé tantas veces
pero ahora veo otras cosas
que antes ni siquiera noté.
Y vuelvo a sentir
la brisa tibia de la mañana
pienso en tus ojos y me recorre
una emoción tan nueva.

(“Navegas”)


Sara Valenzuela es una cantautora mexicana y promotora cultural, aunque nació en la ciudad de México (D.F.), creció y se desarrolló profesionalmente en la segunda ciudad más importante del país: Guadalajara, donde es ampliamente reconocida por su labor periodística en medios impresos y como conductora-productora del programa radiofónico "Sólo Jazz" en Radio Universidad de Guadalajara (104.3 FM), el cual cumplió recientemente 20 años al aire con Sara al frente.
Sara Valenzuela es una sobreviviente de la música creada en los años 90, última década del siglo XX, que mezcla modernidad digital con procesos analógicos, sin duda alguna, para quienes la vivimos, un tiempo de cambios sin precedentes, al mismo tiempo de nostalgia.


Los inicios de Sara en la música datan de 1991 en la banda “Mala vida”, con repercusión apenas local en Guadalajara. Con Ricardo Arreola, Tlemilco Lozano y otros músicos formó en 1994 el proyecto de funk pop “La dosis”, que con Sara en la voz, graba tres discos de repercusión nacional en los años en que el movimiento del rock hecho en México y otros géneros alternos eran importantes para las grandes compañías discográficas. “La dosis” duraría hasta inicios del siglo XXI, cuando los músicos que formaban su base, deciden seguir caminos separados.
Heredera de un espíritu inquieto (ya con “La dosis” habían pasado de una sección básica de metales a las secuencias de sintetizador), Sara emprende su carrera solista desde 2001. No sólo la cultura musical de su familia o la experiencia al frente de los grupos de los que fue vocalista en los años 90, sino también su desempeño como comunicadora han hecho que tenga una formación integral en el ámbito de la música en una gama amplia que va de lo popular a lo culto. La experiencia armónica y melódica de Sara, como ejecutante y escucha de música diversa, se nota en la aportación de su propuesta solista que navega entre el acid jazz y el electro pop que paradójicamente tiene raíces acústicas, algo que sobre todo en sus conciertos se percibe con mayor claridad.


Su primer placa solista e independiente fue antecedida por colaboraciones en diversos acoplados, con apariciones inéditas y que generaban amplias expectativas en quienes reconocían ya temas como Para continuar y Esta vez, recuperados para Lado este, disco publicado en 2005. En este trabajo, lanzado al mercado con dos portadas, se escucha a una Sara intimista que canta en singular y habla del susurro al grito, reconocemos a una letrista profunda pero sencilla y sobre todo una cantante que ha mejorado mucho desde su incursión en el funk noventero. De este disco destacan los temas Lado este, Tócame, Abril y Llover.
Con Lado este se confirma la supervivencia de Sara Valenzuela en el mundo de la música, es una cantante huérfana en estilo, no hay alguien que se le parezca, no es imitable ni una imagen que se busque repetir como las también auténticas y contemporáneas Rita Guerrero o Julieta Venegas. La salvedad es que Sara ha sido menos reconocida por el gran público, no así por los medios especializados ni por el gremio de músicos que crecieron con ella, incluso los más jóvenes. O en Guadalajara, donde es una figura fundamental en el desarrollo e impulso de la música tapatía contemporánea.


Tuvieron que pasar seis años de “cocción” para su segundo disco solista. En medio de esos dos discos solistas, Sara participó activamente como parte del elenco teatral de la Ópera rock “Frankenstein”, dirigida por José Fors sin abandonar sus proyectos radiofónicos. En 2011 ve la luz En la cocina, otro gran disco, lleno de grandes armonías, colaboradores de lujo (Alex Otaola, Alonso Arreola, Daniel Zlotnik) y temas redondos producidos por Gerry Rosado. Nos encontramos ante un disco fresco que proviene de una cantante que ha ido madurando y que plasma su aprendizaje como creadora, quien juega con frases para generar temas sorprendentes sin dejar de ser cercanos, no por ello simples. Todo lo contrario: sus canciones abordan con aparente sencillez temas que van del deseo (Peces en mi boca) al regocijo de otorgar vida (Navegas), la nostalgia hacia el amor (Hoy te digo) o la pérdida de un padre (Suerte). En otros, Sara nos comparte su aprendizaje sobre las virtudes que debemos desarrollar, como la socorrida paciencia, en la canción Cereza, un tema con un ukulele en la base instrumental:

Tal vez
amor es la respuesta
para todas las preguntas
que no quise responder
un paso a la vez sin importar
a dónde me llevará
las nubes van y vienen
me basta poco
para ser feliz.


Este segundo disco, el más redondo de su trayectoria, tiene diez temas cotidianos, a los que cualquiera podría acercarse, pero sólo con alguna sensibilidad. En Otro lugar Sara canta “dejaré el equipaje, si viajo ligera podría flotar” y nos contagia ese estado de desenfado que uno debería alcanzar conforme pasan los años, al contrario de lo que generalmente sucede. Vida en tus ojos transmite que lo valioso es quedarnos con lo importante de nuestro presente y soltar las ataduras y amarras que nos impiden la libertad.
En Love is here Sara toma el atrevimiento de generar un collage de palabras provenientes de diferentes poetas y escritores, que acompañada de una base jazz, logra una de las mejores canciones del repertorio:

el terrible borde de la sed
mano para acariciar la sangre
claridad para no seguir siendo
sueño en tus ojos, pienso en tu boca
sueño en tu boca, pienso en tus ojos
tu rostro es un ramo de flores.

Un ramillete de voces, instrumentos excelentemente ejecutados, letras bien trabajadas y símbolos personales fueron mezclados en el tiempo justo como un buen platillo, con receta secreta y el toque justo de improvisación. La mayor parte de las veces es un placer compartir la mesa, con Sara ocurre sin duda y con maestría. Esperemos que nos dé a conocer un próximo trabajo no importando el tiempo que sea necesario para escucharlo, seguramente la calidad estará garantizada.
De los discos que más escuché este 2012, En la cocina de Sara Valenzuela fue sin duda uno de mis grandes compañeros. A su autora la recomiendo en estudio y en directo, ampliamente. No encuentro otra manera de demostrar mi gratitud sino compartiendo su trabajo a través de estas palabras para difundir su trabajo musical.




DISCOGRAFÍA

CON “LA DOSIS”
La dosis (Sony music, 1996)
Radio Acapulco – EP (Sony music, 1997)
Hydro (Sony music, 1998)

ACOPLADOS
Mexican divas 3 (Opción sónica, 2001). Sara participa con la canción Para continuar que recuperará en otra versión para su primer disco en solitario.
Capicúa beat (Antídoto, 2002). Sara interpreta el tema inédito Estar sin mi

EN SOLITARIO
Esta vez – single (Virus records, 2002)
Lado Este (Antídoto, 2005)
En la cocina (Intolerancia, 2011)

sábado, 13 de octubre de 2012

Eva Amaral en México

Por todos los que un día se atrevieron a gritar que la Tierra era redonda y que había algo más que dragones y abismos donde acababan los mapas.
Por todas las canciones que empiezan a nacer para no ser escuchadas y al fin lo van a ser, cantadas con rabia por los que siempre callaron.

(“Revolución”, Amaral)


En mayo de 2006 Amaral se presentó en el “Vive Latino” en la ciudad de México como parte del cartel que cada año cambia en este festival de rock. Lamentablemente el grupo fue abucheado y literalmente “bajado” del escenario por una serie de personas ignorantes, que por su “ansiedad de escuchar” a algún grupo de mayor reconocimiento como Kinky, hizo que una botella lanzada golpeara una guitarra, y la vocalista Eva, enfadada se refiriera a quien había conseguido su sucio objetivo: “Lo que quieras, conmigo; si quieres nos rompemos la cara, pero con la guitarra nada".
Es extraño que un grupo de alta calidad como Amaral no haya tenido un éxito o reconocimiento en México como otros de sus paisanos. Unos meses antes, en marzo de 2006 presentaban en el Teatro metropólitan su disco “Pájaros en la cabeza” con un aforo que apenas rebasaba la mitad del recinto.
Quizá suceda que en “encasillamiento” del grupo dentro del pop comercial les ha cerrado las puertas de los oídos de quienes escuchan rock en México y se dicen “conocedores de la buena música”, mientras que al mismo tiempo para las personas asiduas a una música más superficial, la parte pop de Amaral resulta compleja, casi indescifrable, acaso un poco pegadiza, pero no completamente. Fuera de las canciones que más se radiaron en su momento en México: “Te necesito” a dueto con Beto Cuevas (vocalista del grupo de pop chileno “La ley”) en 2004 y “El universo sobre mi” en 2005, la presencia del grupo en los medios masivos no ha sido constante, aunque habrá quienes recuerden el dueto que hicieron con Chetes en 2006 (“Si tú no vuelves” de Miguel Bosé) para la película “Efectos secundarios”.
En España no ha sucedido igual, aunque sus inicios fueron modestos, en 2002 fueron el grupo con más reconocimientos y ventas gracias a su tercer disco “Estrella de mar”, del que se han vendido hasta ahora 2 millones de copias en el mundo. Si bien de aquí proviene el bombazo de Amaral, el camino previo no fue corto, ya que Eva Amaral y su compañero Juan Aguirre antes de conocerse en 1992, habían formado otras agrupaciones en su natal Zaragoza. Ella fue baterista de “Bandera blanca” y vocalista de “Lluvia ácida” a principios de los años 90, grupos locales de poca repercusión, mientras él fue guitarrista de “Días de vino y rosas”, grupo que duró de 1987 a 1995 con la grabación de un solo disco. La actividad musical fue paralela a los estudios de ambos, ella de escultura, él de arqueología.


Fue en 1998 cuando se dio a conocer el primer disco del dueto Amaral, nombre que deciden en común, desprendido del apellido de Eva. Juan ha declarado que a él le gustó su sonoridad porque le remitía a una isla. Aunque la portada de los primeros dos discos podrían parecer engañosas, porque en fotografía sólo aparece Eva, ambos componen letras, música y ejecutan instrumentación en todos sus trabajos, que han ido siempre cuesta arriba, sobre todo a partir de 2002, cuando la promoción de “Estrella de mar” logró mejores resultados de ventas. Sin embargo, desde sus inicios, las canciones de Amaral han tenido un estilo peculiar del que no hay referentes previos en el pop español, con un sonido folk-rock que se potencia con la voz soprano de Eva Amaral.
Quienes en aquel Vive Latino 2006 de México abuchearon a Amaral por ser “un grupo más de pop” ignoraban que entre las principales colaboraciones de Eva en solitario o del dueto destacan canciones o conciertos con Enrique Bunbury, Antonio Vega, Ariel Rot, Los secretos, Miguel Ríos, Mikel Erentxun, Iván Ferreiro, Moby o el mismo Bob Dylan, de quien Eva fuera telonera en su gira española de 2008. Precisamente a esta leyenda del rock mundial, el grupo versionaría ese mismo año con el tema “Llegará la tormenta” (“A Hard rain’s a-gonna fall”). Diez años antes ya habían escrito una canción de culto, titulada “1997”, en honor al poeta gay de la generación beat Allen Ginsberg.
Eva Amaral, polifacética y camaleónica (fotografías y tatuaje no dejarán mentir) es sin duda una de las mejores voces femeninas que ha dado el rock español más reciente, con una carrera muy sólida y un futuro aún largo por delante, incluso a nivel de actuación, como lo demostró su participación en el cortometraje “Flores para Maika”, en una campaña contra la violencia de género en 2003.
Un compromiso social constante, una actitud fresca y de renovación continua han sido clave en el éxito del grupo. Sus primeros cinco discos de estudio y el único oficial en vivo fueron publicados bajo el cobijo de la discográfica Virgin-EMI, pero desde 2011, con su material más reciente (“Hacia lo salvaje”) decidieron auto-editarse por la vía independiente (discos Antártida). Con una carrera sólida y una seguridad de que el arte musical y gráfico que siempre han propuesto, es su mejor ficha de presentación (basta ver sus videoclips más recientes), dan una nueva cara a la industria, a la que aún tienen mucho que decir y aportar.
Tras una gira extensa por España, vuelven a Latinoamérica para presentar su primer disco independiente. Las escalas en este cierre de gira son Cuba, Argentina, Perú y México y sin duda, en nuestro país los escucharemos sus seguidores fieles y libres de prejuicios: calidad por encima de cantidad.

DISCOGRAFÍA & VIDEOGRAFÍA OFICIAL
Amaral (1998)
Una pequeña parte del mundo (2000)
Estrella de mar (2002)
Pájaros en la cabeza (2005)
El comienzo del big bang (DVD, 2005)
Gato negro – Dragón rojo (2008)
Granada (2009 – EP digital)
La barrera del sonido (2009 doble CD + doble DVD)
Hacia lo salvaje (2011)


CANCIONES EMBLEMÁTICAS
Como hablar, Sin ti no soy nada, Te necesito, Moriría por vos, Salir corriendo, El universo sobre mí, Días de verano, Marta Sebas Guille y los demás, Revolución, Si tú no vuelves (con Chetes), Escapar (con Moby), Kamikaze, Tarde de domingo rara, Perdóname, El blues de la generación perdida, Hacia lo salvaje, Cuando suba la marea, Hoy es el principio del final.

CANCIONES RECOMENDADAS
Voy a acabar contigo, 1997, Tardes, Un día más, Soy lo que soy, Subamos al cielo, Una pequeña parte del mundo, Siento que te extraño, Nada de nada, Media Verónica, El centro de mis ojos, Estrella de mar, En sólo un segundo, Años 80 (con Piratas), Mi alma perdida, Esta madrugada, Big bang, En el río, Resurrección, Llegará la tormenta, Las puertas del infierno, Gato negro, Alerta, De carne y hueso, Concorde, Buena chica (con Los secretos), Atrás (homenaje a Antonio Vega), Robin Hood, Riazor, Montaña rusa, Esperando un resplandor, Rogaciano el huapanguero (tributo a Chavela Vargas).




lunes, 20 de junio de 2011

Alaska en México. No se trata de una confusión geográfica…

¿Alguna vez has tenido el deseo de escuchar algún concierto que parece imposible por un desfase en el tiempo, pero que, por alguna causa, finalmente se vuelve realidad? Anteriormente viví ese tipo de extraña experiencia al escuchar a Soda Stéreo en su gira de reencuentro en 2007 y la reunión de Cecilia Toussaint con Arpía a finales de 2008, sin olvidar el emotivo concierto de “Rita en el corazón”, que juntó a los músicos de todas las etapas de Santa Sabina como homenaje en vida para la guerrera del rock mexicano, en diciembre de 2010. Todos fueron, momentos personalmente inolvidables, irrepetibles y que, hasta cierto punto se vislumbraban imposibles.
Hace unos días tuve la oportunidad de vivir una situación similar pero con sus peculiaridades, un concierto que deseaba desde mi adolescencia, pero que fue, más que una experiencia retro, la oportunidad de disfrutar de una de las carreras más interesantes e impecables de la música en español: Alaska (Olvido Gara) y Nacho Canut, o lo que es lo mismo, Fangoria (antes Dinarama y mucho antes Pegamoides).
Aunque su carrera ha tenido altibajos, nunca ha dejado de ser propositiva y al llegar a un momento muy sólido, con su anterior disco de estudio, Absolutamente, fue que decidieron arriesgar por lo que tanto habían renegado en sus 20 años como Fangoria: hacer un disco de los éxitos de su carrera, incluyendo los de sus grupos anteriores, pero como bien dicen, cae más pronto un hablador que un cojo, y decidieron morderse la lengua para bien de quienes admiramos todas las etapas de su carrera tan dilatada (más de 30 años de constancia y arte pop). Aunque ya habían dado guiños a su carrera anterior auto-reversionando temas como Cebras, Carne, huesos y tú, Otra dimensión o La mosca muerta , ahora lo hicieron totalmente en forma con disco y promoción, gira incluida, no sea que el mundo realmente se acabe en 2012, además una veintena de discos detrás lo merece…
Operación vodevil es el nombre de la gira con la que llegaron a la capital mexicana, donde se presentaron una sola fecha, el pasado viernes 10 de junio. Llenar el Teatro Metropólitan de México (con capacidad para 3,000 personas) no parecería el mayor de los logros para un grupo con tanta experiencia, pero para Alaska y Nacho lo es después de buscarse un lugar entre el público mexicano sin una promoción constante. A pesar de la edición de los discos más recientes de Fangoria en México, el carácter del grupo sigue siendo su virtud y vicio: ser un pop “underground” pues aunque vende bien y es radiable, no llega a grandes masas, quizá por lo complejo del concepto: música de baile con letras muy bien trabajadas. Si a eso le aunamos la actitud tan punk-renuente que los caracteriza (sin importarles despotricar contra tres cuartas partes del mundo), obtenemos una combinación muy rara para el consumo actual. Aunque esto parece toda una contradicción, se trata de una de las mayores coherencias en el mundo musical.
En los conciertos anteriores de Fangoria en México (2005 y 2009), se habían presentado en el Salón Vive Cuervo, con capacidad para la mitad de público, con lleno y aclamación total, pero esta vez el Metropólitan resultaba más idóneo para la gira de sus éxitos con espectáculo tipo cabaret. Y es que el repertorio repasa sus grandes éxitos de los años 80 y de la década más reciente, algo doblemente atractivo, todo junto por única ocasión.
Aunque Olvido y Nacho nunca han estado inactivos, la década de los 90 fue poco repasada en los temas elegidos para el directo (que no para el disco recopilatorio), debido a la mayor introspección de los temas y su baja repercusión, quedaron fuera de la gira que repasa los temas más representativos y energéticos de su carrera.
Alaska es sorprendente en todas sus facetas, es una mujer muy culta bajo el escenario, en entrevistas, ruedas de prensa y cualquier manifestación relacionada con los medios, pero encima del escenario es una diva irrepetible, pues a pesar de ser pequeña de estatura y no ser la mejor cantante, llena el espacio por el simple hecho de su presencia y energía. Una vez más lo comprobamos, no dejó de ser aclamada durante las dos horas de la presentación, en la que un público mayoritariamente gay dejó sudor y voz esa noche en aquel foro.
Resulta curioso mencionar que, si bien había público de todas las edades, los jóvenes destacamos entre los seguidores actuales y que varias personas conocen solo una parte del repertorio, ya sea el viejo de los ochenta o el nuevo de la última década. Pero también muchos nos sabemos al derecho y al revés las canciones de todas sus facetas, no solo las más conocidas, sino también las raras y poco tocadas en vivo (que esta vez no hallaron lugar, como en conciertos anteriores). Es difícil destacar los temas más aclamados entre veinticinco éxitos: algo muy satisfactorio es que no hubo canciones más aplaudidas (como pudieron serlo Ni tú ni nadie o A quien le importa), sino que todas tuvieron una reacción muy cálida y que, con tanta buena vibra, supieron a poco en un tiempo que transcurrió demasiado rápido.
Definitivamente tener en el mismo concierto temas de discos legendarios (Canciones profanas, Deseo carnal...) con otros mucho más recientes (Naturaleza muerta, Arquitectura efímera…) ha sido una experiencia demasiado estimulante, casi paranormal que a muchos nos dejó flotando en éxtasis, como canta Alaska en Electricistas. Afortunadamente no faltaron la motosierra de La funcionaria asesina ni la quasi-plegaria kitch de Quiero ser santa. Gracias a la música, otro sueño cumplido.


Repertorio del concierto:

1ª parte
Miro la vida pasar (Fangoria, Arquitectura efímera)
Un hombre de verdad (Alaska y Dinarama, Deseo carnal)
La funcionaria asesina (Alaska y Dinarama, No es pecado)
Mi novio es un zombi (Alaska y Dinarama, Fan fatal)
Bote de colón (Alaska y los pegamoides, homónimo)
Bailando (Alaska y los pegamoides, Grandes éxitos)
Quiero ser santa (Alaska y Dinarama, Fan fatal)
Descongélate (Alaska y Dinarama, Fan fatal)
La pequeña edad de hielo (Fangoria, Absolutamente)
Rey del glam (Dinarama + Alaska, Canciones profanas)
El cementerio de mis sueños (Fangoria, El extraño viaje)

2ª parte
Cómo pudiste hacerme esto a mí (Alaska y Dinarama, Deseo carnal)
Hombres (Fangoria, Naturaleza muerta)
Criticar por criticar (Fangoria, El extraño viaje)
Retorciendo palabras (Fangoria, Arquitectura efímera)
No sé qué me das (Fangoria, Naturaleza muerta)
Más es más (Fangoria, Absolutamente)
Absolutamente (Fangoria, Absolutamente)
A quién le importa (Alaska y Dinarama, No es pecado)
Ni tú ni nadie (Alaska y Dinarama, Deseo carnal)

3ª parte (Bis)
Electricistas (Fangoria, Una temporada en el infierno)
Hagamos algo superficial y vulgar (Fangoria, Salto mortal)
Eternamente inocente (Fangoria, Naturaleza muerta)
La mano en el fuego (Fangoria, Arquitectura efímera)
Perlas ensangrentadas (Dinarama + Alaska, Canciones profanas)

miércoles, 27 de abril de 2011

Los días con y sin Rita

Conocí la música de Santa Sabina a finales de los noventa cuando mi hermana compró su Concierto acústico del 95 en disco compacto para explorar un poco de la música que ella escuchaba con sus amigos de la universidad. Entonces yo tendría 14 años y aunque varias de esas canciones me parecían difíciles de comprender hubo dos que me gustaban particularmente: Qué te pasó y Vampiro, quizá por la mezcla entre misticismo y sofisticación entre los textos y la música. Poco tiempo después casi por accidente logramos obtener los primeros tres discos de estudio de Santa Sabina (el homónimo, Símbolos y Babel) en un intercambio que hoy veo a distancia como una aparente casualidad pero que me acercó al que, sin duda, puedo calificar como el mejor grupo de rock que ha dado nuestro país, el que definitivamente tenía que llegar y anclarse a mi vida y por el único que me esforzaba en ver en concierto cada que fuera posible y las circunstancias me favorecieran durante mis años en el bachillerato y la universidad.
En el verano del año 2000, supe de la presentación que tendría Santa Sabina en el Teatro Metropólitan para presentar su primer placa independiente: Mar adentro en la sangre, concierto por el cual pagamos una cantidad realmente simbólica y que definitivamente nos ancló al grupo pues la energía que creaban en el escenario complementaba y acrecentaba el talento del grupo percibido en sus discos. De aquella noche recuerdo esperar con ansias canciones como A la orilla del sol y Ajusco Nevado, que eran parte de mis favoritas, las cuales afortunadamente escuché, igualmente impactado por interpretaciones de otros temas como Dix, Mírrota, La garra o Chicles, las cuales había escuchado sin detenimiento, hasta ese día. Seguramente era la mezcla de intensidad rayando en la locura de unas canciones con otras más tranquilas, nunca suaves, más bien desgarradoras, lo que Rita y los músicos de la Santa Sabina lograban que aquellos que los seguíamos pasáramos por distintos momentos eufóricos, ya sea como música de fondo en nuestras casas o en los conciertos en los que minorías y multitudes nos dábamos lugar, en los que siempre nos veíamos sorprendidos por un repertorio distinto y correspondidos por el grupo, quienes manifestaban un respeto tremendo por el público y por el escenario como espacio sagrado.
Entre el 2000 y 2008 los vi y escuché en concierto entre 15 y 18 veces, en foros tan dispares como el Teatro de la ciudad, el Metropólitan, el museo de la ciudad de México y el del chopo, en el estudio del IMER, el zócalo capitalino, la Planta de luz, la casa Jaime Sabines, Rockotitlán, el Vive Latino… Dieron conciertos por causas (la marcha zapatista en el 2000, recaudar fondos para la salud de Patricio Iglesias en 2004, protestar por la elección del 2006 en paseo de la Reforma), por despedidas (cuando se fue Juan Sebastián del grupo) o reencuentros (el Vive Latino 08, que con sus 45 minutos nos supo a poco), presentando sus discos independientes (Mar adentro, Espiral y el inolvidable XV aniversario)… Sin duda la energía que su música impregnaba, nos hacía ir a los seguidores fieles, a todo concierto al que nos fuera posible por distancias, difícilmente ausentes por ganas o por dinero pues muchos fueron gratuitos o realmente económicos.
Desde que conocí a Santa Sabina, su música jamás dejó de acompañar diferentes momentos o estados anímicos, en los que por mencionar algunos títulos como Siente la claridad, El ángel, Solo el mar, El camino es el deseo, Laberintos, Luz del mar, Signo del deseo, Súbete otra vez, Invitación o Domingo fueron canciones que se quedaron ancladas a mi vida.
En agosto del año pasado (2010) casi por accidente me enteré de la presentación del Ensamble Galileo en el ex-palacio de la Inquisición, acudí con dos amigos con quienes compartí la percepción de ver a Rita con la salud quebrantada, entonces aún no se hacía pública su enfermedad, sino semanas después. Ese día nos llenó una vez más con la luz que tan solo ella transmitía mediante la sensibilidad de sus movimientos y de su voz.


En diciembre mi hermana y yo acudimos al homenaje en vida, “Rita en el corazón”, noche realmente emotiva en la que hubo una entrega absoluta de los músicos y el público que estábamos reunidos en torno a los deseos de que Rita mejorara para que nos siguiera compartiendo su amor a través de la voz, su vía artística. Esa noche se reunieron, después de una tocada de cinco horas (ofrecida por músicos amigos de Rita), todos los músicos que en algún momento formaron parte de Santa Sabina. Por primera y única vez juntos, Poncho Figueroa, Jacobo Lieberman, Pablo Valero, Patricio Iglesias, Juan Sebastián Lach, Alex Otaola, Julio Díaz, Leonel Pérez y Aldo Max acompañaron a Rita tocando canciones de todas sus etapas, de sus inicios hasta el Espiral. Rita cantó maravillosamente, superándose a sí misma, como nunca la habíamos escuchado. Los más optimistas pensamos que tras su recuperación habría alguna reunión del grupo después de esos seis años de silencio formal, si bien tocaron en 2006 y 2008 en eventos muy puntuales.
Desgraciadamente no fue así pues Rita se nos adelantó tres meses después, el viernes 11 de marzo, noche que le lloramos y nos llenó de pena por la incertidumbre de su partida. Casi a medianoche del sábado 12, mi hermana y yo llegamos al Claustro de Sor Juana a despedirnos de ella, en un velorio emotivo, digno de su persona, tanto por el lugar en el que se realizó (la capilla donde yacen los restos de Sor Juana) como por el toque ritual siempre presente en sus puestas en escena (veladoras, flores, incienso y elementos indígenas) y por la música con jaranas que tocaban sus amigos más cercanos. Rita se manifestó de diversas maneras esa noche y sin dudarlo nos volvió a tocar el alma con la suya, que ascendía luminosa por un extraño efecto visual sobre su cuerpo.
Cuando mueren personas jóvenes embarga una tristeza muy particular, porque las expectativas se ven cortadas en una vida promisoria. Cuando además de la juventud se tiene a una persona talentosa, se lamenta doblemente la partida pues el legado que nos dejan pareciera que se corta, que pudieron aportarnos muchas más cosas. La ausencia de Rita nos ha hecho sensibilizarnos sobre muchos aspectos (recuerdo que la intención de Sin aliento era, precisamente, una reflexión sobre la muerte) en torno a la pérdida, pues quienes la admiramos, nos vimos tocados en profundidad por su arte y su ejemplo siempre coherente, hasta el último de sus días. Basta escuchar desde aquel concierto de diciembre las letras de sus canciones con interpretaciones subjetivas que antes no eran notorias para seguir descubriendo que el arte honesto y bien realizado siempre tiene algo nuevo por aportar.

En mi caso, por influencia indirecta de Rita y Santa Sabina tuve una formación aparentemente empírica sobre distintas manifestaciones del arte, mi apreciación a partir de escucharlos y acudir a sus conciertos fue muy distinta. Ese conjunto de poesía, puesta en escena, performance y música de alta calidad no lo he visto repetido en grupo alguno de otro género, nacionalidad o poder adquisitivo, simplemente Santa Sabina fue un grupo único e irrepetible. A través de la voz de Rita muchos conocimos o nos acercamos al trabajo de poetas como Adriana Díaz Enciso, Jordi Soler, Xavier Villaurrutia o Charles Baudelaire, gracias a la postura política de Santa Sabina nos interesamos en causas como la situación indígena de nuestro país o nos dimos cuenta que el arte desde la esfera independiente también es posible con resultados dignos y de gran calidad. Las que enumero, tan solo son algunas de las situaciones de las que unos y otros nos hemos visto empapados de distintas maneras, sin ser exclusivamente parte de minorías, con tendencias de izquierda o idealistas, sino más bien críticos de la circunstancia vivida en cada momento por el que pasa nuestro país y por el que nos vemos afectados como jóvenes, artistas, escritores o como simples personas conscientes de nuestra realidad.
Los días sin Rita han sido de mucha confusión pues una gran líder no está más para encabezar en el escenario con su voz y su palabra. Aldo Max y Claudio se quedan sin la mujer más amada en su casa. Sus amigos sin esa compañía siempre agradable y que inspiraba. Los seguidores de Santa Sabina y Ensamble Galileo nos quedamos consternados porque a pesar de que el arte que Rita nos dejó de manera material o inmaterial se queda en nuestras mentes y en nuestras casas, sentimos un vacío que no se llenará, sólo cicatrizará, pero habrá dejado una marca profunda en nuestros corazones a pesar de no haberla tratado personalmente más allá de un saludo o un agradecimiento después de los conciertos.


Pienso que ahora nos quedan las fotografías que le tomamos o que nos concedió con ella, con las dedicatorias hechas por su pulso, con sus discos y videos, con el anecdotario de cada concierto, con los amigos conocidos a través de su música, pero más allá de eso, quienes la conocimos nos quedamos con su “voz inmaterial, luz líquida”, esos toques de claridad para los momentos oscuros, con los que nos seguirá emocionando porque ha trascendido en vida y fuera de ella, como pocos lo logran.
Gracias a Rita, gracias a Santa Sabina y al Ensamble Galileo por el legado que nos dejan y por todos los buenos momentos otorgados en torno al arte y a las causas. Gracias una vez más.

sábado, 10 de octubre de 2009

La insustituible Sole Giménez se reencuentra con México


La carrera en solitario de Sole Giménez es más prolongada de lo que se cree. Comenzó en los años 90 cuando como invitada estelar de Ana Belén, Joan Manuel Serrat o Revólver inyectaba vida a canciones que le fueron ofrecidas para que cobraran otra dimensión con su único y peculiar estilo, canciones que no tomaba prestadas, más bien le pertenecían por derecho de autenticidad. Luego realizó sus primeras incursiones en la interpretación de canciones de autor con un grupo de amigos jazzistas liderados por Ximo Tébar en modestos conciertos a la par de su trabajo con Presuntos Implicados. Entonces ya cantaba versiones de Fito Páez, Caetano Veloso, Djavan o boleros clásicos, incluso años antes del proyecto Versión Original. Pocos conocemos la existencia de esa faceta, muchos menos fueron los afortunados en escuchar aquella Latin Jazz Experience.
Sería hasta 2004 cuando Sole sorprendería a propios y extraños con Ojalá, un valiente disco donde aparecía ya con su nombre de pila en primer plano, arropada por sí misma fuera del grupo que todavía encabezaba. De él hubo poco eco en Latinoamérica así como de su inédito sucesor (La felicidad, de 2008), en parte por falta de difusión en la prensa local y poca promoción por parte de su compañía discográfica, incluso por alguna situación absurda como el lanzamiento de una edición sin portada con fotografía para México, como para remarcar un bajo alcance de difusión.
A tres años de haber abandonado el grupo del que fue seña absoluta de identidad durante la mitad de su propia vida, Sole vuelve a México, siete años después de no pisar el país, para presentar Dos gardenias, el trabajo en que se muestra plena y más segura a pesar de la gran pretensión de renovar un repertorio de canciones atemporales de gran magnitud, tarea aparentemente atrevida que logra sin dificultad y donde indirectamente educa a sus más jóvenes escuchas mediante una agradable degustación musical.
Sole brilla ahora con luz y calidez propia y con una humildad que incluso, la hiciera mentir en México pues ha confesado públicamente que todos somos sustituibles si bien ella, como la mujer inteligente que es, sabe que por lo menos en su caso nadie ocupará un sitio construido con esfuerzo, dedicación y corazón durante 23 años. Toda una vida.
Pero la vida sigue y sólo le faltaba desprenderse de los miedos para afrontar interesantes retos, para hallar nuevos ecos de libertad por mero gusto y en ese camino prometedor seguir cautivando con su voz como medio de transporte. La carrera lleva ya buen tramo acumulado pero están delante nuevas promesas con la ventaja de la bendita experiencia y la gallardía de querer superarse para alcanzar un nivel siempre coherente.
Sole se transforma porque no puede –ni debe- perderse en el silencio, da sin esperar algo a cambio y por ello recibe lo propio de regreso mediante el re-conocimiento. Sole regala sentimientos, momentos y compañía indirecta a través de las canciones, y sin pretenderlo recoge halagos que no sabe responder por su constante humildad. Quien da de corazón no espera algo a cambio pero en algún momento es retribuido en palabras o en acciones, fuera de los sueños, en la realidad más tangible donde la voz siempre está de por medio, la voz en todo momento.

Y la gratitud tan olvidada en estos tiempos difíciles es aún muy necesaria en el día a día. La gratitud de Sole es reflejo de la conciencia detrás del talento, derrochada ante una minoría afortunada por sensibilidad más que por casualidad.
La presentación de Dos gardenias ha sido tan breve e intensa como un suspiro, como todo reencuentro. Guitarra y voz para 5 temas en vivo –Toda una vida, Aguas de marzo, Vivir sin aire, Esperaré, Yo vengo a ofrecer mi corazón- han sido la carta de presentación en México de una cantante muy querida y apreciada entre el público sensible que ha estado disperso en los últimos años y que quizá vuelva a unirse pronto en torno a su voz pues esta ocasión tan sólo pocos afortunados hemos acudido a la degustación para hacernos recordar por qué seguimos con el ancla aún asida al fondo del mar.
Un servidor, en que mostraba más seguridad y menos nervio entre los seguidores ahí reunidos, mostraba torpeza detrás de una videocámara y no pudo lanzar alguna pregunta para no invadir el terreno de los periodistas, ni siquiera poder levantar la voz para pedir el título de su más reciente canción preferida: Todo se transforma. Y sin embargo recibí con emoción cada palabra y cada nota como merecida recompensa a una fidelidad de más de una década.
A un día de haber vivido un cúmulo de agradables sensaciones como un regalo impagable sólo me queda decir de nuevo: gracias Sole por seguir en pie de lucha, por seguir cultivando la belleza con tu presencia y tu voz, gracias por tu sincera y hermosa mirada, gracias por tu irremplazable talento, gracias de corazón.

Israel Baxin, octubre 9 de 2009

domingo, 26 de julio de 2009

Irantzu Valencia

Mil universos no son
suficientes por hoy
para apagar mi voz

La buena vida es un grupo con una historia amplia, surgen en 1989 aunque graban su primer EP en 1992 y son un emblema de la música independiente en España por su actitud espontánea y cotidiana que jamás descuida el arte. Irantzu Valencia fue hasta hace muy poco su cantante femenina, y me refiero al género porque desde sus inicios ha tenido dos voces, la de ella y la de Mikel Aguirre, quien se ha quedado solo al frente de este sexteto (hoy quinteto) donostiarra, de San Sebastián en el País Vasco. Aunque ellos dos han sido parte importante del grupo, el sello de identidad va más allá de sus voces pues hay un perfecto equilibrio entre la composición musical y lírica. Merece un reconocimiento especial la compaginación poco común entre sus dos cantantes cuando enfrentaban las letras al unísono, algo pocas veces conseguido (quizá los otros ejemplos sean Teo y María de Cómplices y Alaska y Carlos Berlanga en Dinarama).
Irantzu Valencia con su peculiar pronunciación del español (evidentemente distinta en las letras G y J, casi afrancesadas) es sin duda la transmisora de sentimientos y pasajes que rozan el arte pictórico y cinematográfico pero en un nivel cotidiano, nada estruendoso, estampas inolvidables que aunque parezcan efímeras se quedan impregnadas y dejan un sabor especial en cada escucha. 7 discos de larga duración y otro tanto de EPs son la muestra tangible del trabajo artístico de este grupo de músicos en el que ha destacado indudablemente la presencia de Irantzu como la perfecta muestra de sencillez: una chica ordinaria al frente de un grupo poco ordinario en la instrumentación y en el abordaje de temas musicales y no porque sean fantásticos o fuera de serie sino porque se salen de lo repetitivo, de los recursos buscados por los grupos pop de cualquier latitud, buscan atrapar los pequeños detalles de la vida de la gente común y hacer de eso una perfecta y trascendente obra artística. Tampoco son excepción los temas hechos como colaboradora fuera del grupo, guiños a lo ordinario con un sello propio de la casa como se demuestra en “Y además es imposible” de los Planetas o en “Nadie” de Mastretta. La buena vida es ya un grupo de culto difícil de encasillar, pop sinfónico, clásico, exquisito, sobrio y sofisticado por citar pocos calificativos que pudieran acercarse a su sonido, aunque nada se aproximará más que la propia vivencia, que la escucha subjetiva. Como recomendación al reflejo del grupo su obra maestra: Soidemersol.
El futuro de la Buena Vida no es tan certero sin Irantzu pues a pesar de no ser partícipe en la composición, ella impregnaba un sello adicional al concepto del grupo además de fungir siempre como la mediadora estética dentro y fuera del escenario. La buena vida sigue sin ella por la sed musical pues aún tienen mucho que dar aunque ella haya decidido después de 20 años darse un descanso, ir a respirar tranquilamente en el mundo y disfrutar plenamente a su familia como una persona cualquiera, aunque ya no lo sea, pues aportó un glorioso sonido a uno de los grandes grupos en nuestro idioma, que aunque poco conocidos han logrado la honestidad y el respeto más puro por confeccionar una música bella en toda la extensión.

Discografía
Historia de un verano – EP (1992)
La Buena Vida (1993)
Mira a tu alrededor – EP (1994)
Los mejores momentos (1994)
Magnesia – EP (1995)
Soidemersol (1997)
Panorama (1999)
Eureka – EP (2000)
Hallelujah (2001)
Harmónica – EP (2002)
Los Planetas – EP (2003)
Álbum (2003)
La mitad de nuestras vidas – EP (2006)
Vidania (2006)

Canciones emblemáticas de La buena vida: La historia del Señor Sommer, En bicicleta, Menta y agua, En hora buena, Buenas cosas mal dispuestas, Pacífico, Verano, Desde hoy en adelante, Tormenta en la mañana de la vida, Qué nos va a pasar, Surquemos el cielo entero, Un actor mexicano, Los planetas, hh:mm:ss.

Otras canciones recomendadas: En tu país, Después de tanto tiempo, Por vez primera, Respirando en el mundo, Caruso, Adiós muchachos, Arroz amargo, Guillermine, Melodrama, Mirando atrás, Se parece tanto a ti, Nadie (con Mastretta) Rumbo a…, Nadadora (tributo a Family), Mi año natural, Calles y avenidas.

martes, 7 de agosto de 2007

María Monsonís

María dibuja crines en la arena
de unicornios que parió el invierno
y yo la miro perderse tras una roca
mientras la brisa peina sus recuerdos
(María y las caracolas,
Juan Mary Montes-Teo Cardalda)


María es la mitad de Cómplices, grupo de rock-pop español nacido hace 20 años y cuya imagen complementaria es la de Teo Cardalda, uno de los más grandes músicos y compositores de la España contemporánea. Originarios de Galicia, Teo y María son esposos, además de pareja musical. Como Cómplices han firmado ya 12 discos siendo una excepción en la música pop española pues mientras muchos otros grupos viven por una continua búsqueda de un sonido identitario durante sus primeros años, ellos lo encontraron desde su primer disco –donde entonces eran un cuarteto- gracias a la compaginación entre música, interpretación, composiciones y producción.
Muchas personas que conocen las canciones del grupo únicamente ubican a Teo como voz del dueto, sin embargo es tal la compaginación vocal de ambos que las mismas canciones sin la voz de María se escuchan con un faltante, y es que si bien él es la primera voz en la mayor parte de los temas, los coros que ella aporta son fundamentales, como prueba de ello está el disco A veces, donde tuvo una mínima participación (solo como colaboradora en alguna de las composiciones) percibiéndose de forma evidente una atmósfera de nostalgia como jamás se había escuchado en los discos anteriores.
María representa también la imagen de alegría en el escenario pues mientras Teo se encuentra concentrado en la interpretación (pasando de un instrumento a otro) ella con su pandero pasa de un lado a otro del escenario disfrutando como una niña (eso lo pude comprobar yo mismo en un concierto en el año 99 en el Hard Rock de la Ciudad de México).
Además de lo anterior, María ha sido símbolo de inspiración en la composición de muchos de los temas. Bastan como ejemplos títulos como María delicada, María y las caracolas o Pensando en María, además de otras canciones en las que su nombre figura como el personaje estelar como Los tejados, una de las más grandes canciones además de ser una de las más conocidas entre quienes conocen de su música. A pesar de que su voz ha figurado menos en las canciones existen tres claros ejemplos que demuestran la calidad vocal e interpretativa de María en los temas Casi me he creído que me quieres, El marido de la peluquera y Lo que siento, donde nos hace partícipes de su gran capacidad sensible y transmisora.
El sonido de la complicidad en las canciones del dueto tiene muchas facetas, ha pasado de la experimentación con toques futuristas (Dama del río, Loco alquimista) a la más pura balada (Sonrisa plateada, Es por ti, Cuando duermes, Cuento con tu risa, Cuando creo en tí) y la canción dolorosa de ausencia (Balcones a la infancia, Si te fueras, A veces, Estrella fugaz) pasando por entregas casi poéticas (A la sombra de tu paso, El pintor de arco iris, Hoy necesito, Lunario, Olvidos, Desátame de la tierra) sin descuidar los medios tiempos que hacen mover el cuerpo, o por lo menos los pies (Preguntas y flores, 30 razones, Nada es para siempre, Viento del este, Llámame). Además han generado canciones de conciencia ecológica, bélica o de protesta (Está llorando el sol, Verdad que sería estupendo, La milicia cruel, El cielo indiferente), incluso otras con sugerencias eróticas (No me pidas, Lo que me mata, Por el bosque, Pido una noche) y se han dejado influir por el sonido del flamenco evidente más que en los cantos en la guitarra (Ojos gitanos, Tu beso, Pa ti, Príncipe gitano) sin olvidar su origen gallego (Cousas de meigas, Nunca mais, Saudade).
Es definitivo que ninguno de los discos de Cómplices tiene desperdicio, la mayor parte de ellos se encuentran a un nivel similar en el resultado final (muy por encima de la media del rock y pop en español) y en el sello distintivo que han forjado desde finales de los 80 en el cual María y Teo son piezas fundamentales y definitivamente complementarias.

DISCOGRAFÍA
Manzanas (1987)
Ángeles desangelados (1989)
La danza de la ciudad (1990)
Está llorando el sol (1991)
Preguntas y flores (1993)
Básico (1994)
Cousas de meigas (1999)
Cómplices (2000)
A veces (2002)
Grandes éxitos en directo (2003)
Hello mundo cruel (2006)
Reencarnación (2009)
Veinte años Cómplices (2010)

Otras canciones recomendadas (además de las citadas arriba): Venderse o morir, Manzanas, Un mar sin fondo, Cartas de fuego, Presos del tiempo, Ser un dedo tuyo, Autocardiograma, Detrás, Después de ti, Tendré una canción, Una décima de segundo (homenaje a Antonio Vega) Y a lo mejor, Ha terminado el beso, Y no amanece (Los secretos), Yo tuve la culpa, Tendrás que perdonarme, Ladrones, Si tienes que marcharte, A veces me acuerdo de ti, Me encantaría dejar de quererte, Crisálida, Don’t cry, Vitaminas de calor, Las penas son la sal del mar, Reencarnación, Calor en invierno, Cárcel de amor, Estrella fugaz.


miércoles, 1 de agosto de 2007

Luz Casal

Soy como el norte y su geografía
raíz profunda y claro rumor...
(Vengo del Norte, Pablo Sycet y Luz)



Luz es una magnífica e inigualable intérprete, figura pública de las últimas décadas y del presente. Las canciones privilegiadas que abandera no pierden vigencia al tratarse de sentimientos puros musicalizados. Si bien ha tenido incursión en las composiciones de una buena parte de sus canciones su sello distintivo son el timbre y la limpieza de su voz: clara y refrescante como el agua que aparece constantemente como elemento clave en cada uno de sus discos.
Nacida en Galicia ha llevado su música a distintas latitudes con un éxito particularmente descomunal en Francia, país de difícil incursión para los intérpretes de habla hispana y lo ha logrado más que bien, como muestra de ello ha grabado parte de su repertorio en ese idioma trasladando el mismo sentimiento aún en traducciones no literales. Y también ha hecho suyas canciones con sonido a otras tierras como la clásica Piensa en mí de Agustín Lara o el extraordinario tema Dame un beso con influencia de la música vernácula de México.


Honesta por naturaleza se ha apoyado en composiciones de diversos autores desde los más reconocidos como Agustín Lara hasta los medianamente conocidos como Antonio Vega, David Summers o Manuel Alejandro y otros más modestos pero no por ello menos geniales como Pablo Sycet, Carmen Santoja, Carolina Cortés, Txetxo Bengoetxea y Pablo Guerrero, a veces recibiendo íntegras las canciones y a veces contribuyendo en su confección definitiva.


En su discografía hay tres etapas remarcables: los primeros años (1982-1987) en los que el resultado era bueno pero donde no daban todo de sí las canciones, la consolidación y el gran éxito (1989-1996) donde alcanza no solo las mayores ventas y el amplio reconocimiento sino también años de grandes discos y la etapa de permanencia (1999-2005) en donde ya con una madurez interpretativa crea grandes discos con menor repercusión pero con calidad asegurada.


Ejemplo de constancia y de eterna mejoría, Luz ha pasado de ser catalogada como rockera a principios de los 80 o cantante de boleros a principios de los 90, sin embargo es bien sabido que las etiquetas en la música no responden fielmente a la realidad y como muestra cualquiera de los más recientes discos de Luz donde se mueve de la melancolía plena (Sentir, Me gustaría que comprendieras, Ecos, Mi memoria) a una vena más desenfadada (A veces un cielo, El engaño, Pobre de mí) sin descuidar la calidad lírica e interpretativa y a veces poética (Palabras guardadas, Octubre, Tiempo al tiempo), por el contrario, generando discos de un nivel mucho más alto de lo que se exigiría a alguien con tantos años en la música.
En 2006 un descanso obligado por padecer de cáncer... su bienestar personal estuvo por encima del buen resultado profesional con el que nos ha regalado durante casi tres décadas y volvió con Vida tóxica, uno de los discos en que más se ha involucrado a nivel creativo y estético. En 2009 vuelve a florecer con un disco que promete marcar a sus seguidores de siempre: una recopilación de boleros con un sonido de los años 50, una recreación atemporal que seguramente causará muchos sentimientos, menos indiferencia.



DISCOGRAFÍA
Luz (1982)
Los ojos del gato (1984)
Luz III (1985)
Quiéreme aunque te duela (1987)
Luz V (1989)
A contraluz (1991)
Como la flor prometida (1995)
Pequeños y grandes éxitos (1996)
Un mar de confianza (1999)
Con otra mirada (2002)
Sencilla alegría (2004)
Pequeños, medianos y grandes éxitos (2005)
Vida tóxica (2007)
La Pasión (2009)

Canciones emblemáticas como intérprete:
No aguanto más, Rufino, Jazmín, A cada paso, Loca, Te dejé marchar, No me importa nada, Un pedazo de cielo, Es por tí, Tal para cual, Piensa en mí, Un año de amor, Flor prometida, Entre mis recuerdos, Lo eres todo, Besaré el suelo, Vengo del norte, Plantado en mi cabeza, Negra sombra, Mi confianza, Sentir, Ni tú ni yo, Dame un beso, A veces un cielo, Un nuevo día brillará, Sencilla alegría, Sé feliz, Soy, Historia de un amor, Mar y cielo.

Otras canciones recomendadas:
Eres tú, Una décima de segundo, Un día marrón, Quiéreme aunque te duela, Se verá, Es mejor que te vayas, Como la lluvia al sol, País, Te ofrezco lo que tengo, Despierta mi vida, Inesperadamente, los 2, Muro invisible, Momentos de ternura, Aquí estoy bien, Siempre hay un precio (Los secretos), Pueden ser tantas cosas, Palabras guardadas, Me gustaría que comprendieras, No te vayas, Mi memoria, Octubre, Ecos, Noches blancas, Tiempo al tiempo, Límites (homenaje a Pablo Guerrero), Crece el caudal, Regalé, Sombras, Como la cigarra.

martes, 31 de julio de 2007

Cecilia Toussaint

Estamos en la zona de intolerancia apenas
y aquí no se acostumbra amar la diferencia
(Aremos otra tierra, Jaime López)



Mexicana con apellido francés, Cecilia Toussaint es por encima de todo una gran cantante que ha trascendido los géneros y ha dado voz a algunos de los mejores compositores mexicanos contemporáneos. Sus sellos identitarios: constancia y calidad, no solo en la música, también en la actuación, profesión que la ha llevado al teatro, a la televisión y al cine, en cortos y largometrajes.


A principios de los años 90 era una figura pública muy reconocida por el éxito alcanzado con sus primeros discos pero injustamente ignorada entre las nuevas generaciones gustosas por el rock hecho en español debido en gran medida a la falta de presencia en los medios de comunicación como artista independiente que es desde hace una década. Quizá para ella no sea prioritario ser afamada pues al interior del mundo musical goza de un amplio reconocimiento entre músicos, productores y compositores, eso seguramente la equilibra.


Una muestra de lo anterior puede notarse en el disco Otro lugar, proyecto en el que se renovaron muchos de los temas a los que ha dado voz y son tan suyos como de sus compositores. Músicos tan dispares como Los Aztecas del Norte, Café Tacuba, Zoé, Chetes, Jumbo, Aleks Syntek, Quem, El Gran silencio o sus propios hermanos Eugenio y Enrique dieron un nuevo toque a añejas canciones que con este disco adquieren una nueva dimensión al tiempo que la homenajean (con la intervención de ella en todas las canciones) y dan como resultado un disco redondo de principio a fín, una de las placas imprescindibles del rock mexicano de principios del siglo XXI.


Influenciada por una familia 100% musical (sus tres hermanos son músicos reconocidos en ciertos gremios) Cecilia inició cantando diversos géneros con varias agrupaciones. Se consolidó en un estilo propio e inconfundible desde mediados de los 80 y al encontrarse con Jaime López -uno de los más grandes compositores mexicanos- ocurrió una de las mejores mancuernas de la historia en el rock nacional. Para muestra basta Arpía, disco independiente tatuado en la memoria de la generación ochentera y que la dió a conocer en nuevos círculos gracias a las canciones de López y José Elorza. Fichada por la discográfica SONY, Cecilia tuvo una época de éxito considerable gracias a las excelentes composiciones que interpreta en este tiempo que van del tema amoroso a la lírica urbana con toques lúdicos e incluso de trabalenguas (como Caite cadáver) tan peculiares de Jaime López. Es en 1993 cuando sale a la luz su quinto disco Sirena de trapo -uno de sus favoritos- tras el que rompe contrato y decide renunciar al apoyo de la trasnacional. A mediados de los 90 echa a andar su propio sello discográfico Al vapor con el que ha editado 6 discos hasta ahora, aunque como todo artista independiente en este país debe enfrentarse a la falta de apoyo en promoción y distribución de su trabajo. Ello no ha hecho decaer sus resultados, por el contrario ha pulido ese estilo tan peculiar y se ha seguido arropando de la genialidad de Jaime López y otros compositores como José Manuel Aguilera y Consuelo Velázquez, a quien homenajeó con un disco en 2004 unos meses antes de su muerte. La memorable compositora de boleros tuvo además una cercanía personal con Cecilia, lo cual seguramente la halaga y la hace sentir que toda una vida, pero sobre todo una década de sacrificios, ha valido la pena.


El sello de Cecilia es muy notorio en discos de grupos multitudinarios como Jaguares -donde su esposo Alfonso André es pieza clave- o La Barranca, cuya voz en los coros da matices extraordinarios a muchas de sus canciones. Y ha participado con muchos músicos y cantantes de distintos géneros y magnitudes también, otorgando el lujo de su presencia vocal.

De la balada al blues y al rock, del bolero a la música ranchera y de la canción de cantautor a las nuevas tendencias pop o electrónicas, pasando por la música infantil, Cecilia da vida a grandes composiciones debido a la apropiación de las mismas y a su entrega espiritual detrás del micrófono.


En 2007 vuelve con un disco homenaje a la lírica musicalizada tan peculiar de Jaime López... su eterno cómplice, con temas de distintos momentos que no había interpretado -excepto la renovación de dos piezas redondas: Tres metros bajo tierra y No me dejes en Siberia- y que da ejemplo de su seguridad como cantante acompañada solo con guitarra y percusiones. Es una placa adecuada en estos tiempos en los que se carece de música honesta, bien hecha y estratégicamente trabajada en el resultado sonoro. Honor a quien honor merece, Cecilia a Jaime y los demás a ella, como se hace necesario tras 25 años de trayectoria independiente, con el lanzamiento de su Línea del tiempo, un proyecto que hacía falta en el mercado discográfico del rock mexicano, regalo para sus fieles seguidores, con un concierto de presentación en el Teatro Metropólitan el 19 de febrero de 2010.

DISCOGRAFÍA
Arpía (1987)
En esta ciudad (1988)
Tírame al corazón (1990)
Noche de día - en vivo (1992)
Sirena de trapo (1993)
Detrás del silencio (Ep, 1997)
Para niños (1997)
Cecilia Toussaint (2001)
Otro lugar (2002)
Para mi... Consuelo (2004)
Acoso textual (2007)
A viva voz (2007, con Betsy Pecanins)
Línea del tiempo (2009, recopilación en 4CDs)
Arpía 25 años (2011, en vivo)

Canciones emblemáticas como intérprete: Prendedor, Me siento bien pero me siento mal, Tres metros bajo tierra, Ámame en un hotel, La primera calle de la soledad, Carretera, En esta ciudad, Caite cadáver, Sácalo, Tírame al corazón, No me dejes en Siberia, Como la nada, Dueña de mi esclavitud, Cuatro estrofas (con Alejandro Lerner), Exorciza tus miedos, Sacude tu corazón, Aremos otra tierra, Sombra, Nada le debo yo al miedo, Franqueza, Bésame mucho.



Canciones emblemáticas como compositora: Testamento, La viuda negra, Territorios, El higo, Latin funk, Una noche más

Otras canciones recomendadas: Corazón de cacto, Buldog blus, Cinco amigos míos, Amantes, Hogar, Independencia y vida, No me presiones, Ya no, Solo porque sí, Bajo el silencio, La calandria, Di por qué, El comal y la olla, La rana, Un minuto de silencio, El principio del placer, Aire, Caracol, Esquizofrenia, Otro lugar, Al nacer este día, Ser y no ser, Te lo dije, Ay qué dolor vivir, Adiós a los dioses, b X h / 2, Amar a Martha era mi tarea, ¿Qué más puedo decirte del mar?

lunes, 30 de julio de 2007

Olvido Gara (Alaska)

se que no hay forma de acabar más elegante
con esta idea de moral recalcitrante...
(Amo el peligro, Fangoria)

Poco conocida por su nombre de pila es más bien identificada y reconocida por el nombre que ella misma escogió y difundió desde su adolescencia: Alaska, quien representa la imagen de la trasgresión hecha persona. Nombre fortuito y afortunado que queda grabado en la memoria de casi cualquiera que le haya escuchado.
30 años han pasado desde sus primeras incursiones musicales, aunque el sonido que abandera el día de hoy está lejos de aquellos inicios punks, lo que queda sin duda es la actitud y personalidad por encima de sí misma y la innovación constante. Como dicen de manera coloquial: ella está más allá del bien y del mal.


Kaka de luxe, Alaska y los pegamoides y Dinarama son las agrupaciones que encabezó, sino con instrumentos y composiciones, sí con la imagen vanguardista que siempre la ha caracterizado. Hacer una biografía de cada uno de estos grupos sería innecesario pues a ella misma le parece aburrido sumergirse en el pasado, sin embargo cabe destacar que se le identifica como pionera de la música hecha en España desde finales de los años 80 y es una de las señas de identidad del movimiento cultural conocido como la movida post franquista.
Nacida en México y afincada desde los 10 años en Madrid y con una fuerte influencia de su abuela cubana, Alaska ha bebido de distintas culturas y ambientes y ha tomado lo que le ha parecido mejor para demostrar que se puede evolucionar siempre más allá de lo que se encuentra en boga, avanzando en ideologías y resultados musicales por un trecho de años adelante del paso gradual de las masas. Así lo dejan ver las etapas punk, siniestra, glam, gótica, del pop glamouroso, el acid y la electrónica en imagen y de su paso a través de la música contemporánea sea moderna, postmoderna o como se le quiera catalogar.
Además de portar las banderas ideológicas y de tendencias mencionadas representa la imagen musical gay en español por excelencia no solo por la dualidad de su voz y la constante trasgresión sino por la identificación que se ha encontrado en las letras de sus canciones y en su imagen con el mundo pluridiverso y multicolor. Temas como Un hombre de verdad, A quien le importa o Miro la vida pasar no dejarían mentir. Y a pesar de ser ícono de movimientos, causas o comunidades el término que seguramente más se le acerca es el de renovación.
De pseudo-actriz a conductora del programa infantil-juvenil La bola de cristal en los años 80 Alaska pasó a ser empresaria de centros nocturnos y DJ en los 90. Actualmente goza de un estatus de éxito gracias al llamado de atención que ha inspirado Fangoria con sus últimos trabajos, el grupo más duradero y sólido del que ha formado parte desde la desaparición de Dinarama en 1989. Esta situación no es fortuita, a ella y a su compañero de tres décadas Nacho Canut se les ha volteado a ver de nuevo con sus producciones más recientes, el tiempo los alcanzó, no por un atraso de sus resultados sino porque ellos mismos han querido hacer temas que sean de escucha más fácil por el público promedio, se han complicado menos la existencia que como lo hacían a mediados de los años 90 con una música poco digerible y de nuevo encantados con el éxito, aunque quizá en algún tiempo se aburran de esta situación y vuelvan a encerrarse en la generación de rarezas y dejar una discográfica trasnacional para volver a la independencia.

No cabe duda que la dualidad es otra de las etiquetas de Alaska y Nacho y esto ha resultado positivo pues igual se pueden codear con gente como Marta Sánchez o Raphael que con Dover o Mago de Oz. Lo que está asegurado es la generación de un pop inteligente en el que caben un estribillo facilón y una programación hecha en pocos minutos o la incursión de la copla con un resultado más heavy... es difícil que de una u otra forma Alaska y compañía dejen de sorprender.



DISCOGRAFÍA





con Kaka de luxe
Las canciones malditas (?)
con Los Pegamoides
Alaska y los pegamoides (1981)
Grandes éxitos (1982)
Llegando hasta el final (1982)


con Dinarama
Canciones profanas (1983)
Deseo carnal (1984)
No es pecado (1986)
Diez (1987)
Fan fatal (1989)



con Fangoria

Salto mortal (1990)
Un día cualquiera en Vulcano 1.0 (Ep, 1992)
Un día cualquiera en Vulcano 2.0 (Ep, 1993)
Un día cualquiera en Vulcano 3.0 (Ep, 1995)
Interferencias 1 (1991-1998)
Una temporada en el infierno (1999)
Naturaleza muerta (2001)
Dilemas, amores y dramas (2003)
Interferencias 2 (1991-2003)
Arquitectura efímera (2004)
El extraño viaje (2006)
Viven (2007)
Entre Punta Cana y Montecarlo - EP (2008)
Absolutamente (2009)
El paso trascendental del vodevil a la astracanada (2010)

Canciones emblemáticas como intérprete: Bailando, Bote de colón, Otra dimensión, Perlas ensangrentadas, Rey del glam, Cómo pudiste hacerme esto a mí, Ni tú ni nadie, Un hombre de verdad, Solo creo lo que veo, A quien le importa, La funcionaria asesina, Sospechas, Descongélate, Mi novio es un zombi, Hagamos algo superficial y vulgar, Sálvame, En la disneylandia del amor, Me odio cuando miento, Electricistas, No sé qué me das, Eternamente inocente, Hombres, Más que una bendición, Retorciendo palabras, Miro la vida pasar, La mano en el fuego, Entre mil dudas, Criticar por criticar, Ni contigo ni sin tí, El cementerio de mis sueños, Más es más, La pequeña edad de hielo.



Otras canciones recomendadas: La rebelión de los electrodomésticos, Reacciones, Secretos de belleza, Llegando hasta el final, Cebras, Líneas rectas, Egeo, Isis, Falsas costumbres, Carne huesos y tú, El fin del mundo, Entre las llamas, Un millón de hormigas, Vértigo, Hacia el abismo, Lo siento, El diablo anda suelto, La pastilla roja, Punto y final, Vuelve a la realidad, Interferencias, Mi gran noche, Sueño #7, Cierra los ojos, Voy a perder el miedo, Soy tu destino, Amo el peligro, Adiós, El arte de decir que no, La diferencia entre la fe y la ciencia, Fantasmas, Sin perdón, Cuestión de fe, Nada más que añadir, Mi futuro sin ti, Gracias pero no, Amanecer dorado, Perdiendo los papeles otra vez.